El caudal: Distintivo de dificultad … (3a y última parte)
Publciado por laurasamso - 04/12/08 a las 09:12:18 amSUMERGIRSE
Nos sumergiremos en dos situaciones: durante la exploración y la progresión. En el primer caso, el objetivo puede ser explorar el obstáculo o recuperar algo de material perdido bajo el agua. En el segundo, atravesar un sifón o ir a buscar una corriente bajo el agua para superar un paso.
Saltar de cabeza-plancha (con mucho control) puede ayudarnos a superar un drossage o un rebufo fuerte. Esta operación sólo la realizaremos en contadas ocasiones y después de analizar bien el lugar. A modo de regla general, debe desaconsejarse el salto de cabeza en el descenso de barrancos.
LOS REBUFOS
Son los accidentes acuáticos más frecuentes en los ríos. Se originan cuando la corriente cae en forma de cascada (no es necesaria demasiada altura) en una gorga. Una forma esférica de su fondo puede contribuir a la importancia del rebufo ya que se crea un efecto de retroceso de las aguas, como si estas quisieran remontar el rio hacia la cascada.
Por otro lado, una parte de las aguas pasará por debajo de este túnel o cilindro para salir al otro lado. Es decir, el agua entra hasta el fondo del rio y, en chocar con este, se divide: parte del caudal sigue hacia el fondo en búsqueda de la salida natural y la otra parte asciende a la superfície para formar una pequeña ‘seta’. Esta se divide a la vez en dos corrientes: la primera sigue descendiendo por el rio y la segunda es la que hemos comentado antes que retrocedía hacia la cascada.
Con el fín de medir la magnitud de un rebufo observaremos la distancia que existe entre la cascada y la ‘seta’ de salida. Esta ‘seta’ forma un montículo la altura de la cual nos dará información sobre su peligrosidad. Generalmente los rebufos peligrosos son aquellos en los que el resalte no es elevado o hay poca profundidad de la poza. También son delicados los que presentan poca distancia entre bloques y paredes; y los más peligrosos son aquellos en los que la cascada no es vertical, sino que tiene un plano inclinado de 45 grados.
A modo de precaución básica, evitaremos entrar en estos rebufos, sobretodo con la mochila, y saldremos siempre por la vena principal de la corriente. Es preferible saltar sin mochila para evitar quedar enganchados en alguno de estos rebufos. Si esto sucede, lo mejor será deshacernos de los objetos que cuelguen de nosotros. En caso de ser absorbidos, buscaremos la corriente del fondo para romper el círculo y poder salir. También pueden ayudarnos desde fuera con una cuerda de rescate. Para salir del rebufo adoptaremos la posición fetal justo al entrar en el agua y nos dirigiremos hacia la zona oscura y no hacia la clara, que es donde está la espuma y el rebufo.También será efectivo un péndulo, pasamano o reinstalación para evitar el contacto con el rio.
Según si la corriente de la marmita nos dificulta o nos facilita la salida, clasificaremos los rebufos en dos tipos: Rebufo sin saluda y con salida.
REBUFO SIN SALIDA
El ángulo reducido de la cascada (45 grados o menos) provoca a su final una turbulencia que nos absorberá sin dejarnos salir. La observación de la turbulencia ya indica que la espuma retrocede por las paredes hacia la casada: hace ‘mala cara, no sonríe’. Es lo que se denomina también rebufo absorbente. Caigamos donde caigamos, si nos atrapa nos conducirá hacia el centro del resalte. Observaremos la salida de la corriente principal más allá del rebufo. Deberemos evitarlo instalando cuerdas o saltando por encima, en plancha, para llegar a la ‘seta’ y a la vena principal. Si no es posible, montaremos un pasamanos. Si alguien cae en el rebufo, le lanzaremos una cuerda de rescate que estará préviamente preparada.
REBUFO SIN SALIDA
En este caso la cascada es más vertical y la turbulencia nos ‘sonríe’; se obserba como la espuma avanza por las paredes laterales y se aleja del resalte. Es necesario seguir siempre con precaución los movimientos de agua, escogiendo con exactitud el momento de afrontarlos.
EL DROSSAGE
Este término es definido por la federación francesa y la UIAA como un coincement sous un surplomb noyé (encastamiento bajo un desplome inundado). Es un fenómeno muy peligroso con elevado caudal, formándose fuertes corrientes.
Cuando la corriente de un rio choca con una curva o un gran ángulo rocoso, con el paso del tiempo la pared se excava y forma una hoquedad en su parte inferior. En chocar nuestro cuerpo con el obstáculo, el agua forma una ola detrás nuestro que nos cubre por completo y nos absorbe hacia abajo. El drossage no nos soltará hasta que no varie la presión que el agua ejerce sobre nuestro cuerpo, momento en el cual se romperá el ritmo en la corriente del rio.
La forma de anticipación consiste en dar una patada en la pared con el fín de alejarnos de ella, o intentar andar por ella, manteniéndonos lo más alejados posible de la absorción. Es necesario partir siempre de la posición de piernas elevadas con las puntas de los pies fuera del agua para no ser absobidos.
Si, aún así, caemos en la trampa, una fuerza centrífuga nos absorberá hacia el desplome. Este movimiento se desplaza en en forma de cilindro por el lateral de la pared, tanto verticalmente como horizontalmente, y puede llegar a expulsarnos al otro lado de la turbina si tenemos suerte … Sentir la falta o debilidad de la fuerza del agua requiere experiencia, sangre fria y suerte. Estas trampas tienen momentos de rotura de ritmo pero es mejor no probarlo.
Los drossages van asociados a la formación de olas en rios con caudal importante. Pueden ser olas de rebote cuando las aguas chocan sobre alguna superfície plana (también llamados backs de pared) o olas cruzadas cuando chocan de lado con un obstáculo. Es el caso del drossage conocido como los Dientes del Diablo que se produce cerca de la salida del barranco de l’ Infern, en el Noguera Pallaresa. En este lugar del congosto de Collegats, además, se forman olas de embudo a causa de una paso estrecho entre rocas que ocasiona un aumento de presión del agua creando la correspondiente explosión de espuma. Otro dorssage desgraciadamente conocido está situado en el Noguera, justo pasado, aguas abajo, el puente de Llavorsí, donde el rio forma un ángulo de 90 grados muy peligroso.
ENCORBATADO
Evidentemente no nos referiemos a llevar corbata … sino a quedarnos atrapado contra las rocas. Esto formará una ola que nos cubrirá sin dejarnos respirar. Lo más importante será la anticipación y la posición de flotting. A modo de norma habitual, conviene preveer la situación y desviar nuestro itinerario. Si no es posible, es necesario llegar a la pared u obstáculo con los piés por delante. Igual que en el drossage, utilizar las manos contra el obstáculo implicará que las piernas sean aspiradas con facilidad.
CRUCE DE CORRIENTES DE AGUA
Lo más importante a la hora de cruzar un rio es buscar el paso más cómodo. Debemos tener claro el lugar a dónde queremos llegar y estudiar los obstáculos que podremos encontrar para aprovecharlos para nuestro propio beneficio. El primero que atraviese deberá organizar con los otros la estategia a seguir, así como su rescate en el caso de no poder cruzar al otro lado.
Si el rio no es profundo, avanzaremos por las contracorrientes tranquilamente beneficiándonos de ellas. También nos podemos ayudar de bloques y rocas que salgan a la superfície. Nadaremos en diagonal, con fuerza y casi en contracorriente (pero nunca de cara a la corriente) hasta cortar su vena principal y llegar a la otra orilla. Un salto largo y en plancha y unas buenas brazadas nos pueden ayudar a atravesar el rio. Al realizar esta acción no debemos atarnos nunca una cuerda.
Con el objetivo de ayudar a los compañeros desde el otro lado de la orilla, nos situaremos dentro del agua más abajo del lugar donde ellos saltarán, en un lugar donde la corriente no se nos lleve y con medio cuerpo en el agua. Tendremos preparados unos metros de cuerda (cuerda de rescate) para lanzarla al compañero.
Para ayudar a cruzar el rio, ataremos una cuerda desde un lado de la orilla al otro solo en los casos siguientes: cuando no sea suficientemente seguro el uso de la cuerda de rescate, cuando no quede clara la posición de cruzar a nado sin ayuda, o cuando, aguas abajo, hubiera peligros serios. Para instalar la cuerda debe haber una persona que cruce primero. Esta persona será la más capaz del grupo. Si no es viable lanzar la cuerda de una orilla a otra, deberá transportarla, pero no se atará nunca a ella.
Una vez atravesada la corriente de agua, instalará la cuerda siempre a favor de la corriente en diagonal, nunca perpendicularmente. Así la llegada será aguas abajo y la corriente favorecerá la travesía. La instalación aguas abajo NO será con un nudo fijo, sino dinámico (de fuga) para poder desmontar fácilmente la instalación en caso de bloqueo de una persona bajo el agua. Es necesario realizar estas maniobras a conciencia . Sino la cuerda tomaría la forma de V y la persona quedaría atrapada en su vértice con tendencia a ir hacia el fondo. Los errores se pagan y pueden llegar a ser mortales si la persona no se puede librar de las cuerdas. Para evitarlo no nos ataremos nunca a la cuerda guía, solo nos cogeremos a ella. Recordar que las cuerdas atadas perpendicularmente al sentido de la corriente tienen tendencia a empujar hacia el fondo. Esto significa que nuestro cuerpo, de cara o de espalda, crea una resistencia al agua que nos perjudicará y que mitigaremos si nos ponemos de lado. Si además llevamos una gorra con visera bajo el casco, esta formará una pequeña cavidad que reducirá el efecto de la caída de agua sobre la cabeza. Esto también es efectivo en las cascadas.
Un ejemplo de descenso que implica cruzar un rio vuelve a ser el barranco de l’ Infern, que desemboca en la Noguera Pallaresa. De todos modos, existe una tirolina instalada que facilita esta acción. Las tirolinas deben quedar muy bien tensadas y bastante por encima del agua.
LAS CRECIDAS
La mayoría de las veces son previsibles. Sólo nos sorprenderán las provocadas por casos aislados como tormentas lejanas o presas de troncos y piedras que hayan reventado. Pero si nos acostumbramos al ruido del rio y a su caudal, una crecida provocará un ruido muy característico que podremos reconocer. Según donde nos encontremos, tendremos la posibilidad de salvarnos si conseguimos acceder a un lugar más elevado o si podemos asegurarnos con pitones y nudos empotrados para evitar que la corriente nos arrastre. La velocidad de la venida de agua dependerá de la amplitud del barranco y de los resaltes. Existen pasajes tan estrechos que el nivel de agua puede llegar a superar hasta los 10 o 15 m.
Las tormentas de verano tienen lugar casi siempre durante el mediodía o a primera hora de la tarde. Duran poco, pero pueden llegar a descargar un volumen de agua de hasta 100 l/m2. Según sea el estrechamiento del barranco, el aumento de caudal es grande, el agua puede llegar a subir a una velocidad de 1 m o más en tan solo 5 o 10 min. Es necesario tener conocimientos de escalada para poder salir de la zona de peligro por arriba, si fuera necesario.
Observar bien el cielo, ya que las nubes anunciadoras de estas tormentas son muy características y pueden verse de lejos. Su altura , color, forma y fuerte viento nos avisarán de la proximidad de una tromba de agua. Una forma de calcular su proxomidad es contar los segundos que separan la visión de un relámpago y el sonido que se produce: si el sonido es cada vez menor significa que se aproxima.
EL RESCATE
El rescate en aguas vivas podemos realizarlo de dos formas: directamente e indirectamente.
Rescate Indirecto
es el más utilizado. Usaremos la cuerda de rescate con el fín de lanzarla al compañero y llevarlo a la zona segura. Es necesario entrenar las dos posiciones, tanto la del rescatador como la del rescatado. El primero deberá preveer el recorrido que realizará la víctima y antes de lanzarle la cuerda deberá colocarse en una posición sólida y estable. El segundo, al coger la cuerda de rescate, se colocará con los brazos en la nuca o en el pecho sin dejarse ir de la cuerda y de espaldas a la corriente.
Debemos tener en cuenta que, una vez el rescatado tome la cuerda, la presión del agua multiplicará la fuerza aplicada a la cuerda de rescate, de aquí la importancia de situarnos en un lugar seguro. Si conviene, usaremos un árbol o una instalación para poder realizar el reenvío de la cuerda y ejercer más fuerza. También debemos vigilar de no sacar la víctima de un movimiento de agua para colocarla en otro.
Rescate Directo
Es aquel en la que el rescatador, ayudado de su equipo de tierra, se lanza hacia el compañero para cogerlo y recuperarlo del agua.
Bueno pues, en breve un pequeño vídeo al respecto !
Traducción del artículo escrito para VERTEX, num. 219 – Julio-Agosto 2008
Agradecimientos a David Espinal y David Silvestre.
2 Comentarios »
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Hola! muchas gracias por vuestros escritos, me parecen muy interesante! fríos abrazos desde el Norte!!! Agur
Comentario por toni — 4 diciembre 2008 #
Lastima que no lo leyera antes pero a mi me pillo el Drosage ese de la salida de Llavorsi y no se ni como sali de alli. De hecho alli murio un bombero de Palma que etaba recibiendo un cursillo de rescate asi que paverse matao!!
http://www.elmundo-eldia.com/2008/05/08/illes_balears/1210250308.html
Comentario por Sergio — 29 septiembre 2009 #